Álvaro Siza Vieira (Matosinhos, Portugal. 1933) es un arquitecto de dilatada trayectoria y reconocido prestigio labrado tras seis décadas de labor profesional en la que sigue inmerso con el mismo nivel de actividad y e ilusión de sus inicios. Posiblemente sea el arquitecto ibérico más influyente de las últimas décadas, tanto en su país como en el panorama internacional. No es un secreto, ya que él mismo lo relata en varias de las entrevistas concedidas, que su deseo inicial era estar ligado al mundo de las Bellas Artes, pero desde la práctica de la escultura.

Sus primeros recuerdos conscientes de arquitectura los tuvo durante uno de los viajes que realizaba cada verano junto a su familia recorriendo en coche una parte de España. Antonio Gaudí quedó grabado para siempre en su memoria por el impacto que le causó durante esas vacaciones estivales.

Tras cursar los estudios de arquitectura en Oporto, y bajo la figura influyente del desaparecido profesor Fernando Távora, a quien sigue considerando un maestro de la arquitectura portuguesa contemporánea, comenzó su etapa profesional manteniendo una línea de coherencia y ética de la profesión encomiables. Su maestría y legado, más allá de la incuestionable calidad de sus obras, nos remite a una labor siempre cuidadosa y humilde, en donde el emplazamiento de la futura obra, el contexto cultural y social en la que nace y sobre todo el destinatario de la misma son los auténticos protagonistas de su modo de entender la profesión.

Esta visión de la vida y de la arquitectura no sólo se manifiesta en su obra construida, sino que se experimenta al contemplar sus constantes dibujos de inevitable vocación poética, leer sus escritos de palabras justas y precisas o las reflexiones, siempre entre caladas de un cigarro, recogidas en entrevistas. Siza es capaz de relatar con el entusiasmo de un principiante la importancia de cada elemento de una vivienda, por pequeño que éste sea, como una manilla de una puerta, para transmitir la importancia que encierra la arquitectura en la vida de sus moradores.

Pie de foto: “Autorretrato de 1982” por Álvaro Siza.