Seguramente, Andrea Palladio será uno de los artistas más influyentes del arte occidental, y por descontado, del campo de la arquitectura. A pesar de ello, se desconocen muchos aspectos personales y de su periodo de formación como arquitecto; ni siquiera existe un retrato auténtico que nos pueda acercar a su verdadera imagen. Puede que el gran público desconozca su verdadero nombre. ¿Quién fue realmente Andrea Palladio?

Andrea di Piero, su verdadero nombre, nació en Padua en noviembre de 1508. Desde los trece años, y a instancias de su padre, molinero de profesión, tuvo un periodo de aprendizaje con el arquitecto y maestro cantero Bartolomeo Cavazza da Sossano para pasar a un posterior primer trabajo como albañil y picapedrero en un taller de Pedemuro. Tras una primera tentativa para abrir su propio taller que no prosperó, adquirió el grado de oficial de la construcción a la edad de 26 años.

Desde sus primeros años de formación prestó especial interés por el estudio del arte arquitectónico y, además, su trabajo como cantero le permitió adquirir una especial sensibilidad por el detalle y la perfección en los acabados.

A los 30 años, tuvo un encuentro decisivo en Vicenza que propició el inicio de una relación de amistad con el conde Giangiorgio Trissino. Este hecho le abrió las puertas de los círculos comitentes de la ciudad del Véneto. Fue Trissino, muy probablemente, quien le dio el pseudónimo de Palladio en honor a Palas Atenea, diosa protectora de las artes. Durante las siguientes décadas, los encargos de villas y edificios institucionales se suceden en Vicenza. Sin embargo, no sería hasta la década de los sesenta, cuando el arquitecto obtendría sus primeros encargos en Venecia, foco indiscutible de la actividad económica y cultural de la región. Los proyectos, en esta ocasión, fueron de arquitectura religiosa, aumentando su importancia con el transcurrir de los años hasta culminar con los trabajos para la construcción del santuario de Il Redentore.

La reputación de Palladio aumentaba sin cesar entre sus contemporáneos, adquiriendo las mayores distinciones en el mundo artístico, tanto locales como de las principales ciudades italianas del momento. Así, fue socio fundador de la Academia Olímpica de Vicenza y miembro de la florentina Accademia del Disegno entre otras. Durante las últimas décadas, su maestría y una actitud fiel de búsqueda de nuevas soluciones le proporcionaron una depuración de su trabajo hasta alcanzar cotas sobresalientes.

Como en otras facetas, la falta de datos aparece en el trance de su muerte, que le sorprendió en agosto de 1580 mientras trabajaba, tal vez, en alguna de sus obras, desconociéndose el lugar donde ocurrió.

Pie de fotografía: Retrato de Andrea Palladio. Grabado de Bernard Picart, 1716