Una vez más nos sumamos al Programa de Difusión Cultural de la Red de Centros Culturales de Proximidad de Barakaldo en su afán por transmitir la cultura arquitectónica al público general y enseñarle a ver y a mirar nuestro entorno construido con curiosidad y respeto. En esta ocasión se trataba de continuar con el ciclo “Reconquistando el patrimonio: Edificios recuperados de Barakaldo”, centrándonos en el edificio de la  Fundación Miranda. El acto consistió en una conferencia el día 30 de Noviembre y una visita guiada al edificio en cuestión el día 1 de Diciembre.

Todos los edificios en general, y este en particular, son fruto de una época, unos valores y una sociedad muy concretos, y en torno a todo ello cuentan una historia. De la misma forma que la historia pasada de una persona nos puede acercar más a su presente y quizás ayudarnos a aventurarle un futuro, la historia vivida por un edificio desde sus orígenes nos ayuda a comprender mejor lo que ese edificio es hoy en día.  Durante la conferencia  en la Casa de Cultura Clara Campoamor tratamos de acercar al público allí reunido la historia que cuenta este edificio, desde los condicionantes arquitectónicos, sociales, económicos, demográficos, políticos y personales que propiciaron que el fundador Antonio Miranda dispusiera en sus últimas voluntades todo lo necesario para la creación de la Fundación y el propio edificio, hasta las vivencias ocurridas en el propio edificio desde su construcción hasta su actual uso como escuela de música. Esta historia puso en relieve lo inusual de las características de la edificación, adelantadas a su tiempo en varios aspectos, haciendo que muchos abrieran los ojos a un edificio que muchas veces habían “visto”, pero que pocas veces habían “mirado”.

La conferencia se completó con una visita al día siguiente al edificio del antiguo Asilo de la Fundación Miranda, convertido hoy día en el Conservatorio Profesional Municipal de Música. Las fachadas, los jardines, la planta de servicios, los dormitorios del asilo, la antigua capilla, la escalera central, los lucernarios, la terraza, las cubiertas,… No dejamos nada sin ver durante esta visita en la que pudimos acercarnos a ver y tocar directamente lo que comentábamos el día anterior, esta vez con una visión más completa de pasado y presente que hacía que los más pequeños detalles se llenaran de significado y comprensión hasta ser capaces de imaginar las diferentes estancias en su estado original e incluso siendo usadas por los antiguos asilados.

Una de las asistentes a la visita compartía con nosotros las siguientes palabras: “Las historias que contáis sobre estas salas me hacen mucha ilusión y me llenan de recuerdos… pues yo he correteado por aquí de niña cuando el asilo aún era joven. Hoy vuelvo a verlo como lo veía“ Dejando de manifiesto algo muy importante al tratar sobre patrimonio y es que las historias de los edificios son también recuerdos, merecedores como tales de reconocimiento y de respeto.