Restaurante Casa de Té Boa Nova en Leça da Palmeira (Portugal). 1958-1963

“Conocía bien esta zona rocosa de la costa: la suave inclinación, un suelo desnudo, con grandes rocas junto al mar”1.

El restaurante, primera obra de carácter público realizada por Álvaro Siza, se asienta sobre un promontorio rocoso frente al océano Atlántico, ubicado en el término municipal de Matosinhos (una zona residencial próxima a la ciudad de Oporto).

Aquí, el LUGAR traspasa el papel de marco de la nueva construcción convirtiéndose en protagonista por doble motivo. Por un lado, supone la oportunidad de permanecer mirando al océano cara a cara, empapándonos de su inmensidad a través de todos los sentidos abiertos de par en par. Poder sentir cada matiz de la luz atlántica a veces amable y otras violenta, el sonido cambiante pero siempre bravo de su oleaje, el aroma marítimo tan característico pero único y llegar incluso a palpar el aire, tocarlo con más fuerza cuando arrecia en forma de viento.

Por otra parte, el propio terreno, extremadamente rocoso e irregular, supone un reto único: actuar sobre él de modo cuidadoso para no romper su carácter. Además de las rocas, una capilla cercana toma el papel de testigo permanente del paisaje.

El nuevo edificio se posa adaptándose fielmente a los desniveles existentes, fruto de un estudio previo detallado del promontorio. Siza propone una estrategia de acercamiento al LUGAR paulatina y sosegada. Unos muros bajos exteriores enclavados en el terreno conducen al visitante por un itinerario donde se anuncia finalmente el acceso al edificio. Sin embargo, no aparece de forma grandilocuente, sino con delicadeza y casi con timidez, respetando lo que siempre estuvo en el paisaje antes de su construcción. La disposición de la volumetría del edificio, dividiéndolo en dos cuerpos, donde las cubiertas tienen todo el protagonismo elevándose de manera mágica, y el uso escultórico de otros elementos como las chimeneas, consiguen que la integración en el LUGAR sea completa generando un DIÁLOGO enriquecedor con el océano, el paisaje rocoso y la capilla. Además, la estrategia seguida consigue un propósito fundamental que podemos percibir: separar y fragmentar la vista a partir de la entrada, de tal manera que el encuentro entre la tierra y el cielo y el del mar con el cielo se ven por separado.

Los interiores, abiertos al Atlántico, se revisten de madera, recreando esa sensación amable de encontrarse varado en la orilla en el interior de una embarcación, a cubierto y protegidos, pero al mismo tiempo manteniendo esa mirada de frente al océano, para volver a disfrutar de su luz, escuchar su oleaje, oler su aroma, palpar su aire…sentir y reflexionar, mientras se toma una taza de café.

Salón de Té/Restaurante Boa Nova” en «Álvaro Siza. Textos«. Edición de Carlos Campos Morais. Abada Editores, S.L. 2014, Madrid. p.23