Echar a volar la imaginación y dejarse transportar entre las ramas de los árboles, que mejor forma de descubrir la naturaleza que observándola como aventureros, como pequeños arquitectos con ganas de aprender sus detalles. Así que, equipados con papel, lapiceros de colores, cartulinas y grandes dosis de creatividad, el equipo de arquitectos de TXOKOlate se ha lanzado a diseñar.

“¿Quienes habitan en las ramas de los árboles?” Ha preguntado una inquieta arquitecta

“¡Los pájaros cantores!” Han contestado alegremente todos al unísono para añadir de inmediato: “¡Diseñemos nuestra propia bandada de pájaros!”

Paso a paso y muy concentrados han ido doblando un papel, primero en forma de cuadrado, luego de triángulo y de repente, casi de forma mágica, han visto como surgían los picos, tras ellos han aparecido las patas y por último las colas de los pájaros de papel multicolores.

“¡Qué bonitos son todos!” Ha suspirado soñador un pequeño arquitecto.

“Pero, ¿dónde dormirán los pájaros?” Ha preguntado otro de ellos. “Por las noches hace frío y necesitarán un lugar para resguardarse.”

“Entonces deberíamos construir una casa para cada uno, o mejor todavía, ¡un nido!” Ha sugerido otro de ellos.

“¡Sí! ¡Construyamos unos nidos!” Han resuelto contentos todos.

De nuevo, papel y pegamento en mano, han ido dando forma redondeada a los nidos y cubriendo su fondo con una manta mullida que garantice la comodidad de los pájaros. Para festejar que todos los nidos están terminados, los pequeños arquitectos se han engalanado con sus mejores disfraces, han cantado y correteado alegres por el bosque de TXOKOlate.

“Podríamos construir nuestro propio refugio en los árboles. Así visitaremos siempre que queramos a nuestros amigos los pájaros.” Se le ha ocurrido a una de las arquitectas.

“Será muy divertido” Ha contestado otro.

“Podríamos hacerlo colgando una plataforma de las ramas” Ha resuelto ingeniosa la primera.

“Y sobre ella pondremos un tejado de color rojo” Ha añadido el anterior.

Así que, apurando los últimos minutos del taller, los pequeños arquitectos han creado unas espectaculares casas elevadas desde las que explorar el bosque y seguir jugando.

La naturaleza nos permite descubrir diferentes modos de habitar. Jugando con sus formas se puede aprender como la geometría estructura sus volúmenes y establece las claves para la construcción de nuestras arquitecturas. Andarse por las ramas no significa siempre una pérdida de tiempo…