En ocasiones no es necesario salir de un lugar para viajar a través del mundo. Sólo hace falta recrear el escenario adecuado y volar con la mente a otra civilización, imaginarse viviendo en su hábitat, ponerse en su lugar… Esto es lo que hicimos el domingo 8 de mayo en el taller de arquitectura de TXOKOlate, por un momento nos convertimos en indios apaches y un tiempo después en esquimales.

Viajando a miles de kilómetros pero sin apenas dar unos pasos estuvimos en las verdes praderas americanas y en los paisajes de hielo del Polo Sur. Aprendimos a buscar en la naturaleza los materiales necesarios para construir nuestras viviendas, cogiendo únicamente lo indispensable, aprendiendo a tratar con respeto los recursos naturales.

Una vez recolectados todos los materiales es necesario pensar y decidir donde es mejor construir, dónde colocar las puertas de los tipis y del iglú para mejorar su relación con el entorno y con otros habitantes del campamento, dónde ubicar el punto de encuentro y de relación en torno al fuego y empezar a pensar como una comunidad que va a vivir junta en un mismo lugar.

Para poder construir a gran escala es necesario trabajar en equipo, aportando cada uno lo que mejor sabe hacer. Éste era el único modo de conseguir crear dos tipis a tamaños real y un iglú con su bóveda para la puerta de acceso y su cúpula central.

También aplicamos lo aprendido en la construcción a gran escala en pequeñas maquetas de tipis con diseños exclusivos en el decorado de sus telas, era el momento de dejar libre la creatividad y crear un mini-poblado de los más colorido y original. La suma de pequeñas individualidades también es capaz de crear conjuntos sorprendentes. Al final, este concepto, tampoco difiere tanto de la forma de construir las ciudades.