Tal día como hoy nos dejaba, hace veinte años, el arquitecto Alejandro de la Sota (Pontevedra 1913- Madrid 1996).

Interrumpidos sus estudios de arquitectura por la guerra civil, obtuvo el título en Madrid en 1941. Miembro de una generación de profesionales pioneros (entre los que también encontramos a Miguel Fisac, José Antonio Coderch o Francisco de Asís Cabrero), buscó el camino hacia una nueva modernidad arquitectónica española en un periodo confuso. Para ello, partió de las lecciones extraídas de la arquitectura popular; aquella de carácter anónimo, hecha con la mano del labrador o del pescador y que poseía la sabiduría de lo esencial. Así mismo, Sota prestó atención al mundo de los artistas plásticos, en constante ebullición, que consiguió grandes reconocimientos tanto dentro como fuera del país.

Pero por encima de todo, siguió una línea muy personal donde trabajaba estrictamente con las herramientas básicas de la arquitectura. Por un lado, el empleo de los materiales, adecuados a cada caso y dotándolos de una expresividad nueva más allá de la función que desempeñan. Por otra parte, la manipulación del orden que rige la disposición de los distintos espacios en los edificios.

Unas nuevas reglas de juego con las que se obtiene, entre otros logros, una gran flexibilidad y adaptabilidad de las estancias. Un resultado con una aparente contradicción entre la imagen exterior de sus edificios, sobria y serena, y los interiores, con distribuciones de los espacios de una gran complejidad. Una senda que Sota siguió sin desviarse, sin concesiones, al margen de modas y nuevas corrientes, y que en ocasiones sufrió de incomprensión entre los propios arquitectos. Un medio de expresión muy personal, con una lógica propia, donde si nos fijamos atentamente encontraremos una enseñanza nueva.

Entre sus obras más reconocidas, destacaremos aquí el Poblado de Nueva Colonización de Esquivel (Sevilla), la Sede del Gobierno Civil de Tarragona, el Gimnasio y Aulario del Colegio Maravillas (Madrid) o el Colegio Mayor César Carlos (Madrid). Hoy en día, podemos estudiar su legado en numerosas publicaciones y a través de la labor de la Fundación Alejandro de la Sota, ubicada en su propio estudio profesional en Madrid y que nos abre su archivo al público a través de su página web1.

1 La Fundación Alejandro de la Sota se encuentra en la calle de Bretón de los Herreros 66, bajo C, Madrid. El archivo digital lo podemos encontrar en www.alejandrodelasota.org

Pie de fotografía: Alejandro de la Sota, por Marta Valenzuela Melero vía wikipedia con licencia CC BY-SA 3.0