Arata Isozaki, hijo mayor de una familia acomodada de una pequeña isla japonesa y arquitecto de reconocido prestigio mundial, cumple hoy 85 años y no queríamos dejar pasar la oportunidad de recordar su larga trayectoria vital.

Comenzó su trabajo a mediados del s.XX de la mano de Kenzo Tange y las tendencias metabolistas de la arquitectura orgánica y monumental, de formas vanguardistas que aluden a la industria pero que también hacen referencia a la tradición japonesa.

En 1963 fundó el Arata Isozaki Atelier en Tokyo, donde creó multitud de obras entre las que se pueden citar el Centro Médico de la prefectura de Oita en 1965, el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles en 1987, el Palau Sant Jordi de los juegos Olímpicos de Barcelona 92’, el Concert Hall de Kyoto en 1995 o las Torres de Viviendas de Uribitarte en Bilbao en 2008.

El estilo de Arata Isozaki experimentó cambios, sustituyendo el estilo tradicional por elementos postmodernistas, empleando bóvedas, esferas y demás elementos geométricos. Su matrimonio con la escultora Aiko Miyawaki y su nueva relación con el mundo artístico le llevaron a buscar nuevas propuestas mediante formas esenciales y estructuras prismáticas. Además con los avances de la tecnología, volvió a evolucionar su estilo y pudo desarrollar un nuevo arte, el multimedia, que es un arte inteligente, que interactúa con el usuario y se modifica permanentemente según los estímulos.

Sus espacios resultantes son bien definidos y con un significado determinado. La estructura del edificio se convierte en la mediadora entre la realidad y la ilusión de la contemplación de la obra. Incluye en sus construcciones efectos visuales de gran originalidad, que cambian según el punto de vista, la hora del día o el uso.

A pesar de la disparidad de estilos empleados sigue destacando su capacidad de combinar en cada proyecto conceptos orientales con los occidentales, conceptos tradicionales y funcionalistas con las más avanzadas tecnologías y estilos formalistas. El autor de centenares de proyectos a lo largo de todo el mundo manifestó lo siguiente en relación a su estilo: La Arquitectura es una cuestión de equilibrios entre condicionantes. Sin un estilo me siento libre y esa es la única consistencia en mi estilo. Prefiero tener ideas a tener estilo”.

Autor también de las torres de viviendas del paseo de Uribitarte en Bilbao, dejó para la posteridad esta reflexión durante una de las entrevistas concedidas antes de la ejecución de las torres: “Con varias de mis obras he tenido polémicas, a diferentes niveles y con diversos argumentos. Y mi propia experiencia me dice que el resultado final de las obras rodeadas de polémica es siempre mejor que el de las obras que nunca han sido cuestionadas”