La ciudad de finales del siglo XIX representaba un entorno atractivo, donde prosperar podía ser una tarea fácilmente exitosa. Esa ciudad estaba rebosante de oportunidades y nuevos negocios. La vida rugía con tanta velocidad que la ciudad no tenía tiempo suficiente para acoger de forma adecuada a todos los que llegaban en busca del dorado. Así que, la ciudad de finales del siglo XIX también representaba un entorno colapsado de espacios difícilmente habitables.

Las personas se veían obligas a elegir entre una escasa oferta de vivienda en alquiler donde abundaban los espacios reducidos, la falta de ventilación y la ausencia de luz natural. Era muy frecuente, que estas personas no tuvieran grandes recursos económicos y, por lo tanto, no pudieran acceder al crédito financiero que les permitiera optar a una vivienda mejor.

¿Qué se podía hacer ante esta situación?

En Reino Unido el revolucionario arquitecto y urbanista Ebenezer Howard (1850-1928) se atrevió a diseñar un nuevo modelo urbano: “New Towns”. Se trataba de nuevas ciudades saludables ubicadas en la periferia de los grandes núcleos urbanos. En ellas se combinaban los avances tecnológicos de la ciudad, los beneficios de un entorno verde y natural y un precio asequible de vivienda. Gracias a la implantación del transporte público se garantizaba la conectividad de estas nuevas poblaciones con los grandes centros de trabajo.

En España, se crea una ley de vivienda cuyo objetivo es regular y garantizar el acceso de todos a una vivienda de calidad. Ésta es la “Ley de Casas Baratas” de 1911 y sus modificaciones posteriores. Lo relevante de esta Ley fue que estaba enfocada a la clase obrera y para eso contaba con inversión pública en forma de ayudas.

Esta situación permite que el usuario final de la vivienda se pueda convertir en su propio promotor. Es una situación sin precedentes en la historia, por primera vez, la clase obrera puede intervenir en todo el proceso de creación de vivienda es: promotora, contratista, propietaria y usuaria. Surgen las primeras cooperativas de vivienda.

Tal día como hoy hace 136 años nace en Barakaldo el arquitecto Ismael Gorostiza. Al igual que otros arquitectos de su época, centraron su actividad profesional en el diseño las viviendas de la clase obrera. El barrio de Santa Ana en Basurto (Bilbao), La Unión Begoñesa en Santutxu (Bilbao) o la Tribu Moderna en (Barakaldo) son algunos de los grupos residenciales que se encarga de diseñar.

Las viviendas de Ismael Gorostiza priorizan la funcionalidad, la habitabilidad y el diseño de un entorno agradable. La vivienda de la clase obrera comienza a ser una vivienda digna, está dotada de una orientación adecuada, luz natural, distribución interior flexible, luz eléctrica, agua corriente y todo esto a un precio asequible.