Nacido en Guadalajara (México), Luis Barragán (1902-1988) es testigo de gran parte del pasado siglo XX. Educado dentro de una familia numerosa, inicia los estudios de ingeniería en su ciudad natal obteniendo el título de Ingeniero Civil que complementará con estudios adicionales para lograr el título de Arquitecto.

Antes de alcanzarlo, realiza un viaje a la Europa mediterránea de más de un año que prolonga para conocer el trabajo de los arquitectos más reconocidos del momento como Le Corbusier. Es aquí cuando Barragán entra en contacto con la modernidad arquitectónica europea y descubre a la vez hitos que le marcarán en el futuro como los jardines de El Generalife en La Alhambra.

A su vuelta, comienza el trabajo como arquitecto en la construcción de villas y el diseño de jardines, según lo aprendido durante su viaje a Europa. Más adelante, centrará sus esfuerzos en el desarrollo paisajístico de una gran extensión junto a México DF llamada El Pedregal de San Ángel. El carácter único de esta localización, de origen volcánico, será el pretexto oportuno para un trabajo cargado de sensibilidad y belleza. Esta manera de mirar e interpretar la naturaleza y la tradición de la construcción mejicana serán su seña de identidad durante toda su trayectoria posterior.

Además, Barragán siempre estará abierto a la amistad y colaboración con pintores y escultores que ayudan a enriquecer los espacios arquitectónicos que él proyecta. De ésta manera, entabla relación con algunos de los artistas mejicanos más importantes del pasado siglo como Chucho Reyes o Rufino Tamayo, entre otros.

Su trabajo a lo largo de más de cinco décadas marcará una gran influencia en la arquitectura mejicana y otros colegas internacionales. Su sensibilidad nos fascinará durante este mes a través de los escritos y ejemplos seleccionados de su obra arquitectónica.

Esperamos que lo disfrutéis con nosotros.