Existen imágenes urbanas que se cuelan en la retina para convertirse en símbolos de una ciudad: plazas de proporciones colosales, esbeltos minaretes, calles atiborradas de rótulos luminosos, mercados aromáticos, rascacielos que olvidaron parar de construir…

Existe una imagen urbana que se coló hace casi medio siglo en la retina de Bilbao y se convirtió en uno de los símbolos del entusiasmo por la transformación de la ciudad. La torre del Banco Vizcaya, hoy conocida como torre del BBVA, cambió el perfil de Bilbao y dio inicio al desafío de la arquitectura vertical en la ciudad.

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Cuando el Banco de Vizcaya toma la decisión de construir un nuevo edificio buscaba que su arquitectura fuera todo un símbolo financiero digno de albergar en él la Dirección General del Banco y la Oficina Principal de Bilbao.

Durante las décadas anteriores, la arquitectura bancaria y de oficinas había sido la protagonista de la transformación del paisaje de las principales capitales internacionales, poco a poco los rascacielos de vidrio y acero habían colonizado los corazones urbanos. Era un tiempo de progreso técnico y tecnológico.

Por lo tanto, la nueva sede del Banco de Vizcaya debía seguir este lenguaje arquitectónico y constituirse como un edificio en altura. Con 88 metros 1 se convirtió en el edificio más alto del País Vasco y fue capaz de conservar este privilegiado título durante cuatro décadas.

La primera mirada al edificio descubre una arquitectura absolutamente innovadora para su tiempo. La estructura de vigas y pilares de acero, la fachada de muro cortina 2 de vidrio y aluminio, la distribución interior totalmente flexible, modulada y diáfana; el sistema de climatización del aire interior, la articulación con los edificios contiguos y la relación con la Plaza Circular: todo es pura novedad.

Sin embargo, una segunda mirada desvela un tratamiento clásico de los mismos elementos. Búsqueda de equilibrio entre lo horizontal y vertical, composición del volumen en tres partes: base, cuerpo central y coronación; la simulación del aspecto pétreo en el aluminio de la fachada y la búsqueda de la elegancia del brillo cromado en el vidrio teñido de tonos cobre.

La combinación de ambas miradas es lo que concede tanto valor a la torre y la han hecho única.

GALÍNDEZ arquitectos de altura

La intensa actividad financiera que vivió Bilbao durante el inicio del siglo XX ofreció una fantástica oportunidad de desarrollo para los arquitectos locales.

Este es el caso de Manuel Ignacio Galíndez (1892-1980) que, junto al arquitecto José María Basterra, llevó a cabo en 1927 la reforma del primer edificio del Banco de Vizcaya en la Plaza Circular. Este sería uno de sus primeros diseños bancarios al que siguieron otros en Bilbao, Madrid y Barcelona 3. La calidad de la obra arquitectónica de Galíndez le convertiría muy pronto en el arquitecto asesor del Banco de Vizcaya.

También fue Manuel I. Galíndez quien diseño el primer rascacielos de Bilbao: la torre Bailén entre 1940 y 1946. Durante su construcción se incorpora en el estudio su sobrino José María Chapa Galíndez (1915 – 1992) y juntos realizaron todos los proyectos posteriores.

La compenetración fue tan buena que, tras la jubilación de Manuel I. Galíndez en 1962, José María Chapa continúa como asesor del Banco de Vizcaya y se incorpora al equipo ganador del concurso de la Torre en Bilbao compuesto por otros dos arquitectos también locales: José Enrique Casanueva y Jaime Torres 4.

69.04.23 El Banco de Vizcaya en la historia de Bilbao

El miércoles 23 de abril de 1969 5 tuvo lugar el acto oficial de inauguración de la Torre del Banco de Vizcaya en Bilbao. Sin embargo, este emplazamiento ya había sido inaugurado para el mismo uso sesenta y seis años antes.

Cuando se funda el Banco de Vizcaya el 26 de marzo de 1901 se sitúa de manera provisional en el número doce de la calle Bidebarrieta en el Casco Viejo de Bilbao, estaba a la espera de que terminase la construcción de su sede en el número uno de la Plaza Circular.

Este primer edificio, diseñado por el arquitecto José María Basterra y finalizado en 1903, era ya un edificio emblemático, elegante y coronado por una cúpula que sería durante mucho tiempo una seña colectiva de identidad de la ciudad.

Al mismo tiempo que Bilbao crecía, también lo hacían sus bancos y en 1927 encargan de nuevo a José María Basterra y a Manuel I. Galíndez la primera reforma del edificio. Crean un gran hall de operaciones cubierto y nuevos espacios de trabajo. Varias décadas después este espacio vuelve a ser insuficiente.

En Europa irrumpen con fuerza nuevos modelos de edificios de gran altura, son los gigantes de acero y cristal. El edificio Seagram (1954 – 1958) en Nueva York de Mies van der Rohe, el edificio SAS (1956 – 1961) en Copenhague de Arne Jacbobsem o la sede del Banco Popular Español (1957- 1959) en Madrid de Ortiz y Echagüe eran algunos de los edificios que hacían soñar a la dirección del Banco de Vizcaya.

Éste era el modelo de arquitectura con el que querían identificar su imagen y, para alcanzarlo, debían dar algunos pasos antes. El primero de ellos era lograr una parcela de mayor tamaño donde levantar una torre, fin con el cual iniciaron la compra varios edificios anexos.

Lo segundo era conseguir la autorización para superar la altura máxima de seis plantas fijada por las ordenanzas municipales. La Comisión de Fomento del Ayuntamiento, presidida por el alcalde Javier Ybarra, permitió distribuir libremente el volumen edificatorio que se obtuviese al aplicar la altura máxima a toda la parcela, de esta forma, se podía crear un volumen de gran altura: la torre.

Y en tercer lugar, se convoca en 1963 un concurso de ideas para el diseño y construcción de la Torre del Banco de Vizcaya. En él resultaron ganadores los arquitectos José Enrique Casanueva y Jaime Torres. Dos años después, en noviembre de 1965, es visado el proyecto y se inicia la construcción del edificio más alto del País Vasco: la torre del Banco de Vizcaya.

Desde el origen

La arquitectura bancaria ha sido capaz de crear su propia tipología edificatoria y evolucionarla hasta nuestros días. La emblemática cúpula del edificio de Basterra dio el relevo a nuevas arquitecturas que retan a la gravedad e imponen claves nuevas en el territorio urbano.

En el año 2015 conquista el cielo de Madrid “La Vela, la ciudad del BBVA” de los arquitectos Herzog & De Meuron y, en 2015, un espectáculo de pirotecnia inauguraba la torre BBVA Bancomer como la nueva protagonista del skyline de México DF, la mayor capital de América Latina.

La arquitectura vertical continúa escalando el horizonte de la ciudad y, soñando un poco más, podría llegar un día en el que para subir a la luna sirva sólo con montar en el ascensor de un rascacielos.

1 “h” es el símbolo de la altura en matemáticas y procede de la palabra “height” que significa altura en inglés. La torre del Banco de Vizcaya tiene una altura oficial de 88 metros, este dato expresado de forma matemática sería “h = 88 metros”. En 2004 la torre de Bilbao Exhibition Centre superó esta altura alcanzando los 98 metros.

2 Muro cortina. Es un tipo de fachada, en general ligera y acristalada, que se fija anclada a los forjados de las plantas del edificio. Está compuesta por elementos prefabricados modulares que permiten una rápida ejecución.

3 Manuel I. Galíndez diseña varios edificios bancarios para diferentes entidades, entre ellos destacan: El Banco de Vizcaya en Barcelona en 1930, el Banco de Vizcaya en Madrid en 1930, Seguros La Aurora en Bilbao en 1935, el Banco Hispanoamericana en Bilbao en 1952 y el Banco Hispano Americano en Barcelona en 1955.

4 José Enrique Casanueva Muñoz (1926 – 2015) y Jaime Torres Martínez (1926 – 2002) desarrollaron su carrera profesional juntos. Además de la Torre del Banco de Vizcaya en Bilbao también diseñaron la sede del Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro en Bilbao, la sede  Altos Hornos de Vizcaya en Madrid y varios edificios de viviendas también en Bilbao.

5 Fuente: el periódico La gaceta del Norte