Hoy compartimos con vosotros un texto muy distinto sobre Luis Barragán. Un poema para expresar los valores humanos del arquitecto desde la pluma de otro arquitecto, pero por encima de todo amigo. El también desaparecido Ricardo Legorreta (1931-2011), colega y compatriota, le homenajea a través de unas palabras bellísimas que os invitamos a leer.

Tributo1

Es difícil escribir sobre arquitectura,
Más difícil sobre buena arquitectura,
Y casi imposible, cuando ha sido creada por un
amigo.

Difícil, porque no soy escritor ni poeta
Carezco del lenguaje y talento necesarios
Sin embargo, mi amistad y admiración
Me obligan a intentarlo.

Por eso, escribo sobre y para Luis Barragán

Mucho se ha dicho, escrito y fotografiado
Sobre su arquitectura
Pero los que conocemos a Luis
Sabemos que su obra llega más lejos.
No es sólo bella, emotiva y elegante;
No sólo hay espacios, color y luz;
Su obra llega más allá.

Es la representación física de un hombre excepcional,
Un hombre cuyo talento y sensibilidad
Son difíciles de encontrar.
Un hombre del más alto nivel espiritual.
Un hombre que practicó la amistad con profundidad.
Un hombre bueno.

No es preciso hablar ahora sobre
La calidad arquitectónica de su obra;
La conocemos,
Y nos basta con estudiarla y experimentarla
Sentir sus excepcionales cualidades

Creo
Que la arquitectura es la obra de un hombre;
La arquitectura excepcional
Es el producto de un hombre excepcional.

Los que conocemos a Barragán
Afirmamos,
Sin ninguna reserva,
Que este hombre es más grande
Que su arquitectura.

Barragán deja su sello en todo lo que construye;
Un sello profundo
Pero su verdadero sello
Lo ha dejado sobre los que hemos gozado de su
compañía,
Los que hemos sido honrados con su amista.

A través de ella hemos recibido
Su excepcionalidad, su ejemplo y su saber.

Ricardo Legorreta

1“Tributo” en “Barragán. Fotografías de la arquitectura de Luis Barragán por Armando Salas Portugal”. Editorial Gustavo Gili, S.A., 1992, Barcelona. P.13
Pie de fotografía: Legorreta y Luis Barragán en la casa de este útlimo. Fotografía Fulvio Roiter vía www.metalocus.es